Aumentan casos de Miopía por uso de computadoras

COVID-19 nos cambió el hábito.

Debido a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 se han establecido nuevos hábitos, como el intenso uso de pantallas para el trabajo, estudio y entretenimiento, lo que ha generado que en un mediano o largo plazo se puedan ver algunas complicaciones en la salud, especialmente en los ojos al estar más expuestos.

El mayor tiempo frente a dispositivos electrónicos y pantallas ha tenido como consecuencia un aumento en las atenciones oftalmológicas por fatiga visual y para evaluar posibles casos de defectos refractivos. Y es que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los defectos refractivos son una de las principales causas de deterioro de la visión a escala mundial. Entre ellos se encuentran la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia.

Tratamientos

El tratamiento más común sugiere el uso de lentes correctores, los cuales deben tener filtros de protección UV, capa antirreflejo, entre otros. Además, los anteojos cumplen una doble función, ya que actúan como barrera de protección contra el ingreso del coronavirus y mantienen la humedad del entorno ocular.

Asimismo, no se sugiere el uso de lentes de contacto durante la exposición a pantallas, ya que puede incrementar los síntomas de sequedad ocular. Una novedosa alternativa para prevenir el incremento de la miopía en los niños es el uso diario de gotas de atropina en dosis muy bajas. Este fármaco tiene que ser recetado por el médico especialista.

A su vez, en mayores de 20 años se pueden emplear cirugías refractivas con láser como el Lasik o el PRK (queratectomía fotorrefractiva), que se encargan de corregir la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, logrando que el paciente pueda llegar a tener una visión 20/20.

Entre las recomendaciones brindadas para cuidar nuestra visión de posibles defectos refractivos está el descanso durante el uso de equipos electrónicos usando la técnica del 20-20-20 (cada 20 minutos se sugiere hacer una pausa de 20 segundos mirando a 20 pies de distancia). Además, es fundamental la visita de manera anual a un médico oftalmólogo, que evaluará las variaciones en la medida y también la superficie ocular, la retina y la mácula.